… pero no te escaparás de mis yambos…


Los clásicos
Septiembre 27, 2007, 12:08 pm
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Unos año antes de que Ernesto Cardenal participara en la Rebelión de Abril (y varios antes de que se hiciera monje), tradujo algunos epigramas de Catulo y Marcial. Los tradujo mientras trabajaba en los suyos, pero parece que se dedicó más a la traducción.

Tácitas editó en Chile las traducciones con el nombre Catulo/Marcial. Yo seleccioné algunos de Marcial, y aquí van:

¿Por qué me envías, Pola, estas rosas intactas?
Las hubiera preferido deshojadas por ti.

*

Sólo admiras a los antiguos, Vecerro,
y no alabas sino a los poetas muertos:
Perdona, Vecerro, pero no vale
tanto, tu elogio, para morirme.

*

Los que leéis macabras historias de Edipo y Tiestes,
y Cólquidas, y Escilas, y sólo cuentos de horror:
¿qué interés encontráis en el rapto de Hilas,
o en Partenópeo, o Atis, o el Durmiente Endimión,
o Hermafrodita indiferente el Agua enamorada?
¿por qué gozáis con viejas chismografías mitológicas?
Leed esto que la Vida puede reclamar como suyo.
Aquí no hay Centauros, ni Górgonas, ni Harpías.
Mi poesía está hecha de seres humanos.
¡Pero tú no quiere conocer la vida, Mamurra,
Ni conocerte a ti. Lee los Orígenes de Calímaco!

*

Te quejas, Velox, de que escriba epigramas largos.
Tú no escribes ninguno. Los tuyos son más cortos.

*

¿Por qué no te envío, Pontiliano, mis libros?
Para que tú no me envíes, Pontiliano, los tuyos.

*

“¿Cómo explico que los vivos no tengan fama
y pocos lectores amen su propio tiempo?”
Es ya costumbre tradicional de la envidia, Régulo:
preferir siempre los antiguos a los actuales.
Preguntamos por la sombría columnata de Pompeyo.
Los viejos suspiran por sus templos ruinosos.
Lees a Ennio, oh Roma, y ahí anda vivo el Virgilio;
sus contemporáneos se rieron de Homero;
pocas veces los teatros aplaudieron a Menandro;
a Ovidio solamente lo conoció su Corina.
Sin embargo, no tengáis prisa, mis libritos:
si la fama viene con la muerte, no me apresuro.
*

El libro que recitas, oh Fidentio, es mío,
pero por tu mala recitación ya es casi tuyo.

*

¿Preguntas, Lino, qué me renta mi villa de Nomenta?
Que no te veo a ti, Lino: eso me renta.

*

Recházame, Gala: el amor que no atormenta
aburre: pero, Gala, o me rechaces demasiado.

Acá hay un pdf con las traducciones que hizo José Guillén. Mucho más completa y menos popular que la de Cardenal.

Habría que leer más a los clásicos.



Ovidio
Septiembre 24, 2007, 1:43 am
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Nitimur in vetitum semper cupimusque negata

(Nos lanzamos siempre hacia lo prohibido y deseamos lo que se nos niega)



¿Quién habla?
Septiembre 21, 2007, 1:50 am
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Radio La colifata1.- Imaginarse esto: unos 30 o 40 internos de un hospital psiquiátrico en Buenos Aires haciendo un programa de radio, en directo, desde el patio del hospital. Eso pasa los sábados por la tarde en el Hospital Borda. Siguen estando en un hospital psiquiátrico, claro, pero toman el micrófono y hablan en nombre propio. No funciona como un taller, los internos hablan directamente y, al parecer, espontáneamente.

2.- La radio se llama La colifata, que en lunfardo siginifica más o menos la loca o la loca linda, en contextos como este. En el site hay textos de psicólogos y psiquiatras que trabajan en Borda, y los que he leído andan bien. Por supuesto, son psicólogos/psiquiatras, digo, siguen pensando al loco como enfermo. Por ejemplo, el fundador de La colifata dice “pensamos la radio como dispositivo terapéutico en dos sentidos: uno específicamente clínico – dispositivo de características particulares – y otro más amplio en sentido comunitario – operando sobre el Imaginario social como instancia de reflexión, generando preguntas en relación a la certeza de la ecuación locura = peligrosidad, y promoviendo acciones solidarias por parte de la población ( promoción y prevención en salud)”. El loco ya no peligroso, pero aún enfermo, fuera de sí. De todas formas, La colifata me parece re interesante, sobre todo después de escuchar un par de locuciones. No me imaginé que iban a hablar de su estado de encierro, por ejemplo.

3.- Hace poco salío un disco recopilatorio de músicos españoles (de Barcelona todos, me parece) inspirado en la radio. Las canciones están mezcladas con locuciones de La colifata y, al menos a mí, me gusta harto. Eso sí, las canciones se mueven más o menos por el manuchaísmo (el mismo Manu toca una canción, además de promocionarlo urbi et orbi), de modo que a los que les desagrade Manu ni se molesten en bajarlo. Nota: el disco está en formato m4a, acá hay un plugin para poder escucharlo en winamp. También me lo pueden bajar a mí, por soulseek (el user es hav.).

4.- Seguro la anti-psiquiatría se escandiliza(ría) con estas cosas, pero si es verdad lo que creen los psicólogos del Hospital Borda, es decir, si el oyente efectivamente libidiniza la palabra del psicótico, y libidinizar el discurso ayuda a producirlo, entonces La colifata podría ser algo así como un punto de resistencia.



Homesick
Septiembre 17, 2007, 8:55 pm
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1.- El rey del pescado frito ya no está en el puerto: imposible repetir las fotos. La línea del tren está, pero no sería lo mismo. 2.- Todavía no terminan los trabajos en Barros Luco, así es que no se puede caminar por la vereda de la derecha. (No sé ubicar los puntos cardinales). Decir que no se puede ir a San Antonio por la vereda de la derecha es como decir que no se puede ir a San Antonio, a secas. 3.- Las sopaipillas del Claudia cuestan ochenta ( quizás cien). En mis tiempos costaban cincuenta, y les ponían más mostaza. 4.- Ya no hay pileta en la plaza de Llo lleo. A mí me gustaba esperar ahí, porque las bancas son verdes y están mal distribuidas. 5.- Me quedan los panes con papas fritas del Claudia, los completos del Juanita y la plaza escondida. 6.- Cuando cierren el Claudia y el Juanita y la plaza sea popular, va a ser como si San Antonio se hubiera muerto, o se hubiera quedado dormido. 7.- A lo mejor ya se murió o se quedó dormido, y esto es como esos saltitos que dices que doy cuando duermo.



Darse permiso para el placer
Septiembre 11, 2007, 3:53 am
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http://sintierra.files.wordpress.com/2007/09/wacquez.jpg?w=500&h=350‘‘Soy un hedonista innato y la libido es la emoción sexual que nos da el impulso para vivir y traspasar la barrera de los estúpidos, de los demagogos, de los que tienen las armas y nos amenazan. Nada hay en el mundo que me pueda apartar de la prosecución del placer y me he dado permiso para todo.
M.W.

Mauricio Wacquez podría ser mi escritor favorito. Borges y Kafka y Pound son, por supuesto, infinitamente superiores, pero hay un placer que me produce Wacquez que es medio difícil de explicar, y que nisiquiera sé si quiero explicar.
Publicó dos libros de cuentos (Cinco y una ficciones y Excesos) y cinco novelas (Toda la luz del mediodia, Paréntesis, Frente a un hombre armado, Ella o el sueño de nadie). Post mortem apareció Epifanía de una Sombra, que iba a ser la primera parte de una trilogía que no alcanzó a terminar, y Hallazgos y desarraigos, una compilación de ensayos que hizo Paz Balmaceda.
Acá van tres libros, los dos primeros son medio difíciles de encontrar, pero el tercero está en varias librerias y en Biblioteca de Santiago. Las digitalizaciones las hice yo, así es que los reclamos deberían ir dirigidos al buen Hav.
¿Recomendación? Los domingos, el último cuento de Excesos. En todo caso, me gustan mucho más las novelas que los cuentos, y entre las novelas Epifanía de una sombra
y Frente a un hombre armado.
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Mauricio Wacquez, Cinco y una ficciones (Cuentos, 1963)
Mauricio Wacquez, Toda la luz del mediodía (Novela, 1965)
Mauricio Wacquez, Excesos (Cuentos, 1971)



Rimbaud vuelve a casa
Septiembre 11, 2007, 3:36 am
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Rimbaud vuelve a casa
(pero los enfants terribles no tienen casa).

La poesía ni le sirve ni le importa.

Mejor aprender a morir que aprender a leer,
le dice a Verlaine
en mil novecientos noventa y uno.

Bolaño le corrije el noventa y dos:
mejor aprender a leer que aprender a morir:

Mucho mejor
Y más importante
La alfabetización
Que el arduo aprendizaje
De la Muerte
Aquélla te acompañará toda la vida
E incluso te proporcionará
Alegrías
Y una o dos desgracias ciertas
Aprender a morir
En cambio
Aprender a mirar cara a cara
A la Pelona
Sólo te servirá durante un rato
El breve instante
De verdad y asco
Y después nunca más

Epílogo y Moraleja: Morir es más importante que leer, pero dura mucho menos. Podríase objetar que vivir es morir cada día. O que leer es aprender a morir, oblicuamente. Para finalizar, y como en tantas cosas, el ejemplo sigue siendo Stevenson. Leer es aprender a morir, pero también es aprender a ser feliz, a ser valiente.

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Roberto Bolaño, Tres (Poesía, 2000).
Roberto Bolaño, Los perros románticos (Poesía, 2000).



Santiago en 100 palabras
Septiembre 10, 2007, 5:07 am
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Ernesto y Paloma mandaron cuentos al concurso de Metro. Yo pensé en mandar, pero entre que no me atrevía y no se me ocurría nada.
Supongo que de haber mandado, habría mandado algo así como un pedazo de una historia grande y no una historia chiquita. Es obvio que un fragmento es ya una historia, pero me imaginaba escribiendo una historia más bien larga y cortando un pedacito al azar. A lo mejor lo hago igual. (Miseria de la vida: necesitar un concurso de Metro para animarse a escribir).