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Una cierta melancolía del retrato: verlo y decir “es como si la estuviera viendo”. Querían, porque eso querían, que fuera obra de la genialidad de un pintor, de un dibujante, de un fotógrafo. Querían que hubiera un parecerse antes de del retrato, que el retrato fuera posible antes del retrato. Cosa de reproducir. Pero el retrato se escapa, un retrato funciona solo. Una cierta melancolía: tu ausencia.
Poco a poco nos hemos dado cuenta de esto: un retrato no se parece a un rostro porque se lo haga parecido a él. Sólo con y en el retrato el parecerse comienza y existe. El parecido es su obra, su gloria o su desgracia, está ligado a la condición de obra del retrato, expresa el hecho de que el rostro no está ahí, que está ausente, que no aparece sino a partir de la ausencia que es precisamente el parecido
- Maurice Blanchot, ‘Le Musée, l’Art et le Temps’ en Maurice Blanchot, L’amitié (Paris: Éditions Gallimard, 1971), 43. Traducción mía.
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(tower/river, originalmente cargada por Beaulawrence).
Recuerda, Mario, la poesía ha hundido
a muchos; si los días favorecen la extensión
del viento, es porque el viento se extiende
con fuerza y ya nada queda por hacer sino
decir sí o no y contemplar esas manchas; nuestros
trabajos, por así decirlo, nos han arruinado
un buen número de sueños y el bosque
sigue intacto. ¿Cuál es el tamaño de nuestra
leyenda? Pobres muchachos arrastrados por la marea.
Un techo de estalactitas siempre se movió sobre
los caminos rurales. Y de tantas formas extremas
de comunicarnos ya sólo quedan mapas que ni el más joven
de nosotros puede leer. O tal vez sí. No lo sé.
Es difícil caminar una ciudad sin amor, pero
es más difícil caminar amando, como lo hicimos
nosotros en México D. F.Roberto Bolaño
Barcelona, julio 1978
— Roberto Bolaño, ‘Postal para Mario Santiago’ en Andrés Braithwaite (ed.), Gutiérrez, textos inéditos (Santiago de Chile: Andrés Braithwaite, 2005)
