Una nueva vuelta del interminable ballet


… una introducción
noviembre 29, 2007, 2:43 am
Filed under: Apuntar, Leer(se)

Este es un extracto del prefacio(1) que hizo Michel Foucault para El anti-Edipo. (Adapté la traducción al castellano local. Por ejemplo: decía ‘liberad’, ahora dice ‘libera’).

Rindiendo un modesto homenaje a San Francisco de Sales, se podría decir que El anti-Edipo es una Introducción a la vida no fascista (2).
Este arte de vivir, contrario a todas las formas de fascismo, tanto si ya están instaladas, como si están a punto de estarlo, va acompañado de toda una serie de principio esenciales que, si tuviese que realizar un gran libro, un manual, una guía de la vida cotidiana, resumiría de la forma siguiente:

– libera la acción política de cualquier forma de paranoia unitaria y totalizante;

-haz crecer la acción, el pensamiento y los deseos por proliferación, yuxtaposición y disyunción, más que por subdivisión y jerarquización piramidal;

– suelta las amarras de las viejas categorías de lo negativo (la ley, el límite, la castración, la falta, la carencia), que el pensamiento occidental ha sacralizado durante tanto tiempo, en tanto que forma de poder y modo de acceso a la realidad. Prefiere lo que es positivo y múltiple, la diferencia a la uniformidad, los flujos a las unidades, las articulaciones móviles a los sistemas. Considera que lo que es productivo no es sedentario sino nómada;

– no pienses que hay que estar triste para ser militante, incluso si lo que se combate es abominable. Lo que posee una fuerza revolucionaria es el vínculo del deseo con la realidad (y no su fuga en las formas de la representación);

– no te sirvas del pensamiento para proporcionar a una práctica política un valor de verdad; ni te sirvas de la acción política para desacreditar un pensamiento, como si éste no fuese más que pura especulación. Sírvete de la práctica política como un catalizador del pensamiento, y del análisis, como de un multiplicador de las formas y de los espacios de intervención de la acción política;

– no exijas de la política que restablezca «los derechos» del individuo tal y como la filosofía los ha definido. Lo que hay que hacer es «desindividualizar» mediante la multiplicación y el desplazamiento de los diversos dispositivos. El grupo no debe ser el vínculo orgánico que una a individuos jerarquizados, sino un constante generador de «desindividualización»;

– no te enamores del poder.

1: «Prefacio», en Foucault, M., Estrategias de poder: Obras esenciales, Volumen II. Barcelona, Paidós, 1999, págs. 387-388. (Originalmente «Préface», en Deleuze, G y Guattari, F., Anti-Oedipus: Capitalism and Schizoohrenia, Nueva York, Viking Press, 1977, págs. XI-XIV).

2: Francisco de Sales, Introducción à la vie dévote (1604), Lyon, Pierre Rigaud, 1609.


1 comentario so far
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libera la acción política de cualquier forma de paranoia unitaria y totalizante…

exacto…

nos vemos el miercoles…y me gustó la carta.

abrazos

Comentario por anarchisto




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