Una nueva vuelta del interminable ballet


Sucinta explicación de Parler d’amour
marzo 5, 2010, 2:58 am
Filed under: Apuntar

Contra toda regla de urbanidad, ensayo una explicación de mi pequeño Parler d’amour.

Sería algo así:  a, b y c son, claro, tres manera de hablar de amor, tres maneras de decir “te amo”. O de ya no decir “te amo”. Barthes (y también Wacquez): ser uno: angustia por no poder ser uno también en la frase. Irigaray: reconocimiento de la imposibilidad de ser uno, imposibilidad de ser simplemente dos también. No “amo” sino “amo a ti”, a ti Otro. Redolés: no, la dura, al tiro nomá, incluso en dos lengua, las dos mal habladas, te amo. Así nomás te la tiro, pico con la lengua, la cosa es que te amo. Exagero.

El punto d quisiera decir que hablar de amor es siempre citar, que no podría haber originalidad en esas palabras. Ni siquiera Redolés, combinatoria original donde la haya. Hay que llenar las cartas, los e mails, las palabras en el parque, de detalles, de variaciones. Hablar de amor es citar.

A pesar de mí, d viene a susurrar esto: no se puede hablar de amor.

Lo digo del amor, pero no lo digo sólo del amor. No se puede hablar de. O bien, de nuevo, por siempre y como siempre: I only write love-letters.

Paso en falso:  escribo esta sucinta explicación por amor: porque te amo, porque amo ti, just because I love you. “Al borde de la escritura, obligado siempre a vivir sin ti” (M.B.) o así: al borde de ti, obligado siempre a escribir.

C’est moi qui a parlé d’amour. C’est moi qui parle d’amour. Encore.


3 comentarios so far
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La realidad no es verbal (E.L.)

Hablar cansa: es indecible lo que es
Como se sabe: la realidad no es verbal
(cansa el cansancio de decir esto mismo)
De las palabras se retira el ser
como de la crecida inminente del río
los animales que, realmente, lo saben
a diferencia de los orilleros humanos.
Somos las víctimas de una falsa ciencia
los practicantes de una superstición:
la palabra: este río a cuya orilla
como el famoso camarón nos dormimos
virtualmente ahogados en la nada torrencial.
Incapaces, incluso, de saber qué corriente
y hacia dónde nos lleva
si todavía cabe pensar en un sujeto
el verbo ir y como complemento
un lugar que no hay —aunque se diga—
en el adverbio donde y el hacia qué denota
en el hablar de nada (siempre se habla de nada)
—lo dice la gramática— la dirección del movimiento
reducido, también, a un simulacro.
Tú y yo hablamos del amor.

Comentario por Rodrigo Fernández

Rodrigo, eso lo escribí con este poema en una mano y con P.M en la otra. No literalmente, claro. Demasiado evidente o referencias cruzadas, quizás da igual, me “descubriste” y me gusta.

Saludos!

Comentario por L Felipe Alarcón

Como dice JD: “se escribe siempre con las dos manos”.

Comentario por kaayy




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